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CASO: Amelia Lopez

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Amelia Lopez, tiene 59 años, está casada con Alberto Funes, de 55 años de edad, desde hace 30 años. Fruto del matrimonio nacieron Camilo Funes López de 19 años, Marina Funes López de 21 años y Ana Laura Funes López de 24 años de edad. Amelia tiene un vivero en zona sur de la ciudad de Córdoba, Alberto es Gerente comercial de la empresa Pavimentar S.A. desde hace veinte años, dedicada a la pavimentación de rutas en la Provincia de Córdoba, el Director de la empresa es Iván Martinez, íntimo amigo de Alberto y Amelia. Camilo es estudiante de Ing. Química, Marina es Profesora de Música y Ana Laura es una flamante Bióloga Marina. El 15 de marzo del 2021 reciben un llamado telefónico de un joven, Pablo Heik, de 16 años de edad, llamado atendido por la empleada doméstica, Dani, quien desde hace diez años trabaja sin estar debidamente registrada en la casa Funes- Lopez. Al responder, inmediatamente llama a la Sra. Amelia y le pasa el teléfono, el joven Pablo se presenta como el hijo no reconocido de Alberto. Anonadada Amelia, le pide al joven que se lleguen a la casa familiar para hablar personalmente de esta situación. Sumamente enojada y enfurecida, se dirige a su vivero que se encuentra en la otra punta de la ciudad de Córdoba y circulando por la circunvalación de la ciudad, es detenida por la Policía Caminera, quien le labra un acta por exceso de velocidad, le endilgaron haber circulado a 120 Km cuando la máxima permitida es 110 Km, ella niega eso, dice que su auto le marcaba 110 Km. No obstante, firma el acta y sigue circulando. Al llegar a su vivero se encuentra con su padre Carlín López, de 75 años de edad, muerto en el vivero, sufrió una descompensación y falleció al instante. Carlín era dueño de diez departamentos en pleno Nueva Córdoba y de dos automóviles nuevos, marca Ford. Luego de un par de días del velorio de Carlín, aparece en la casa de Amelia, Jacinta Giménez, una ex vecina de Carlín quien dice que detenta en su poder un testamento ológrafo en su favor en donde Carlín deja el 100% de sus bienes a ella, desheredando por completo a su única hija y única heredera forzosa Amelia. Como si eso fuera poco, ese mismo día llega Pablo con su mamá Lucrecia a la casa de Amelia y Alberto. Finalmente, Alberto reconoce que efectivamente Pablo era su hijo, fruto de un encuentro ocasional con Lucrecia. Todos reaccionan desde la tristeza, salvo Dani que se enoja con Lucrecia, diciendo que eran todas mentiras, que Alberto no podría hacer una cosa así, que solo querían dinero, enojada agarra un palo y rompe el auto de Lucrecia a palazos. A raíz de todo eso, Amelia decide divorciarse. Sus hijos se van a vivir con Amelia, salvo Ana Laura que decide irse a vivir a Mar del Plata para poder desarrollar su profesión. Camino a la feliz, sufre un accidente automovilístico, ella circulaba de forma reglamentaria, y es embestida por un automóvil conducido por Fenix Olmedo quien se conducía en estado de suma ebriedad, de manera inconsciente, y sin el seguro correspondiente. Fenix Olmedo conducía, pero la titular registral era su madre, Jamaica Flores. A raíz del accidente, el auto de Ana Laura resultó irreparable, pero ella quedó ilesa. Ana Laura pensaba utilizar ese vehículo para ir cada día a trabajar a su nuevo empleo, ya que la parte empleadora le había solicitado como requisito esencial dicha movilidad para el puesto que fue contratada, a causa de eso, tuvo que pagar durante 4 meses taxis para moverse en sus tareas laborales hasta que pudo comprar otro vehículo. En cuanto a Alberto, director de la empresa Iván Martinez, enojado con él por lo que le había hecho a su esposa, decidió despedirlo. A Iván le costó mucho tomar esa decisión porque Alberto era su amigo, además un gran gerente que estaba llevando a cabo el seguimiento de una licitación para pavimentar 1000 km de ruta en Córdoba, licitación que perdieron por no cumplir, a criterio de la administración pública, los requisitos exigidos, cosa de la que Iván no está de acuerdo. Amelia actualmente va poco al vivero, está depresiva, pero hace unos días fue porque el encargado de su negocio Mario Fons fue privado de su libertad por parte de la gendarmería nacional sin orden de detención alguna, están averiguando el motivo por el cual lo detuvieron. Su familia no sabe nada, nadie les da explicaciones, no saben qué hacer, solo saben que lo tienen alojado en una comisaría de Junín (Buenos Aires).